fbpx
0

Lo que en Fuzz-Co llamamos Sierra de Segovia, es en realidad la Sierra de Guadarrama en su vertiente segoviana, que se extiende por toda la frontera física (que no política) de la provincia de Segovia con la Comunidad de Madrid. Decimos física porque no estamos seguros por dónde va la línea por el mapa, pero estamos seguros de que es Segovia, porque cambia el paisaje, cambia la temperatura, el tiempo, humedad y literalmente es diferente.

Lo llamamos Sierra de Segovia, porque nos parece tan espectacular y acojonante, que preferirnos apropiárnosla y sentirnos afortunados de que todo ese paraje caiga dentro de nuestra provincia, y como no vemos a la policía de la geografía por aquí, tiramos para delante y seguimos imprimiendo latas de etiquetas con un gran “Fermentado en la Sierra de Segovia” en la parte delantera.

En este blog, además de contaros movidas para que nos compréis kombucha, queremos compartir con vosotrxs algunos rincones que consideramos increíbles y preciosos y yo-qué-sé qué más cosas y que si pasáis por aquí merecen la pena totalmente visitar.

En este primer fascículo, vamos a empezar a topete y nos vamos a adentrar en un bosque por los Montes de Valsaín. Es una ruta para bici (montaña o gravel), que también podríais hacer caminando, aunque quizá queda un poco larga, pero recomendamos absolutamente hacer aunque sea una parte.

Esta ruta comienza en La Granja de San Ildefonso, desde lo que se llama la “ puerta de cosidos” que  y mientras los domingueros llegan en sus SUVs a inflarse a cochinillo, vosotrxs podéis evadiros y perderos por un bosque que parece imposible que esté aquí, donde en cuanto deis cuatro pedales, os vais a quedar bastante solxs y la sensación de naturaleza os va a entrar por la nariz hasta el cerebro y el corasón.

El camino va cambiando de pista forestal asfaltada-camino de grava-carretera y sendero estrechito. Nada más salir de La Granja, nos sumergimos de lleno en el pinar y pasamos por mogollón de arroyos y puentes de piedra chulísimos que parecen romanos (este dato lo tendría que mirar)

Según empezamos a subir, nos encontramos con zonas donde descansar y echar un vistazo a las montañas aledañas y como esta zona no está muy transitada, si sois silenciosos, podéis tener suerte y encontraros algún cervatillo, zorro o jabalí, que en cuanto advierta vuestra presencia, saldrá corriendo como alma que lleva el diablo.

Según vamos subiendo se va notando el frio, el bosque se vuelve más espeso y vemos (depende de la época del año) más nieve, muchísimo hielo, recuerda a cuando eso debió ser un glaciar hace más años que la Carracuca.

Este recorrido no tiene un pico definido, pero hay un momento en el que después de subir (demasiado, bajo nuestro punto de vista), se puede disfrutar soltando un poco de freno de una bajada entre pinos, donde se coge cierta velocidad y la verdad que parece una montaña rusa… ¡muy guay!

Por fin llegamos al final de este tramo, llegando a la primera revuelta del puerto de Navacerrada, que nos obliga a bajar unos 200m por carretera, para luego terminar la ruta por un sendero más estrecho guapísimo, en el que quizá alguno tenga que echar una pata al suelo (o las dos).

La ruta es circular, por lo que después podéis buscar algún sitio para comer por La Granja, que los hay muy guays, si queréis recomendaciones, pues DM

¡Y poco más!

Si pasais por Segovia, pasad a saludar por el Yumbaar!

Os dejamos aquí la ruta descargable en Komoot.